(libre adaptación de la libre adaptación de otra libre adaptación)
Estaban los Pejespartanos viviendo en libertad y solvencia económica gracias a las ganancias que obtenían de la venta del petróleo crudo de sus tierras a los extranjeros, y hacían de este tesoro, su única razón de identidad nacional, y enfrentarían a cualquiera que mas si osare profanar con su planta el suelo nacional.
Fue entonces que el rey Pejeónidas Primero recibió a un emisario del emperador Jerjelipe el Puñalón del imperio Perpanista, quien le demandó que se mochara con su tesorito por que era necesario una reforma bien energética darle una mano pues estaba percudiéndose y era necesario compartir esa riqueza con todos los ciudadanos... extranjeros.
Pejeónidas primero pensó que el emisario se lo albureó y gacho, pero luego la pensó y se dió cuenta que el tesorito del que hablaba era el petróleo, y de un patín al grito de “ejto es joberanía najional”, lo mandó al fondo de un pozo en perforación.
Sin embargo, Pejónidas estaba solo en esta afrenta, pues los miembros de su Consejo Directivo Nacional, estaban dándose en la mother por designar a su nuevo líder, entre un coyón moderado y el elegido del rey.
Pejeónidas decidió enfrentar el avance imparable de Jerjelipe, y dejando a los locos en su debate interno, llevó a su cuerpo élite de combatientes, los Adelipólitas, a cerrar el paso de la iniciativa reformista, en el estrecho paso del Congrépilas, dispuestos todos a defender a madrazos su tesorito, pero eso sí, si preguntan es pacífica la cosa.
Pero Jerjelipe envió su primera oleada de combatientes, y creían que tenían el paso seguro, pero Pejeónidas alineó a sus Adelipólitas, y con una manta de clausurado, cerró el estrecho paso de las Congrépilas, y fue entonces que Jejelipe se dió su primer estrellón ante la barrara pejerspartana.
Luego, Jejelipe el Puñalón le dió a Pejeónidas una advertencia: que entorpecería el desarrollo nacional si no aceptaba la privatización del tesorito... lo cual Pejeónidas de nuevo entendió como un albur (y como no, si el maldito director se le ocurrió dibujar al rey Perpanista peor que un drag queen en carnaval de Veracruz), y le respondió que si quería sus armas, que fuera por ellas.
Jerjelipe mandó entonces a su cuerpo élite de combatientes, los Inmorales, formado por expertos en combate oral armados con lenguas viperinas muy venenosas y escudados en primeras planas y a ocho columnas. Pero nada podía vencer a las convencidas fuerzas de los Adelipólitas, que soportaron heroícamente una y otra andanada de tropas Perpanistas y de los Inmorales.
Pejeónidas creyó que su defensa de la soberanía y la libertad a costa de sus esclavos pejerspatanos tendría éxito, pero nunca esperó la traición que vendría.
Una noche, el traidor de ManlioBelfiates, quien era feo pero muy a fín de Jerjelipe, fue al campamento imperial del Perpanista, y le ofreció el tesorito (esta vez, sin albur) además de decirle cómo pasar por arriba de las Congrépilas y llegar directo al otro tesorito (sin albur, de nuevo), sólo a cambio de que le nombre su sucesor en unos cuatro años más (claro que semejante favor nomás ManlioBelfiates -alias Fabiruchis- se lo creía).
Y así, Jerjelipe pasó por encima de las Congrépilas, y rodeó a Pejónidas y sus Adelipólitas, quien contrario a lo que muchos creen, no dejo que nadie se le fuera sin defender el tesoro (con y sin albur), y decidió hacer frente a las hordas de los Inmorales Pepanistas y sus flechas ponzoñosas, hasta las ultimas consecuencias.
“Ejta noche, jenaremos en Janbornj”, fue lo último que gritó el gran líder antes de enfrenta su último combate. El resultado de la batalla, espérenlo en la secuela “Pejecientos 2”, en su cine favorito.